jueves, 14 de marzo de 2013

TEXTIL Y LIBRO DE ARTISTA

Abstract: The aim of this post is to present the relationship among textile material and Artist Books. A brief historical presentation is shown, a basic definition of Artist Books is provided. 


La materia textil, ha sido a lo largo de la historia un soporte adecuado para plasmar símbolos e incluso escrituras. Su flexibilidad, resistencia y la posibilidad de decorarlo, ya sea en los propios procesos textiles, o por medios pictóricos posteriores, hacen de este material uno de los más adecuados como soporte para “escrituras” de diverso tipo. No es de extrañar, por tanto, que en la confección de “libros de artista”, esta materia textil sea utilizada como soporte e incluso como significante. Su larga historia, paralela a la de la cultura humana, la lleva a convertirse en símbolos, plenos de significados complejos.

En culturas primitivas se puede observar cómo cuestiones estético-mágicas, provocan la necesidad de adornar el cuerpo y las vestiduras con elementos simbólicos que pueden ser “leídos” por los iniciados. Ejemplo evidente de lo dicho se puede ver en las vestiduras de los chamanes, verdaderos “libros andantes”, todos sus adornos tienen un significado mágico concreto y el conjunto se puede ver como una narración de esa cultura, del conjunto de relaciones simbólico-mitológicas que construyen su cosmovisión.

Pero esto es así no solo en esas culturas, podemos encontrar en otros momentos de la historia ejemplos de indumentaria con significados complejos que denotan no solo estatus social, laboral o religioso, sino también un deseo de comunicación. Ocurre así en el caso de los chalecos elaborados y utilizados por artistas de las primeras vanguardias.

La indumentaria no es la única función de los textiles, también pueden tener la función de contenedor de información. Los rollos de papiro o los propios libros en papel están constituidos de materiales considerados textiles (las fibras que forman el papiro o el papel son textiles y sus procesos de fabricación lo son igualmente). Por ello sería innegable la importancia de lo textil en la constitución del objeto libro, pero veamos otros casos no tan evidentes que quizás arrojen otra luz y nos den más pistas sobre la relación con el libro de artista.

Para ampliar el concepto “libro”, consideremos en primer lugar un ejemplo de libro no convencional, el quipu. Condenado a la hoguera por la inquisición, una vez más el fanatismo y la falta de tolerancia han privado a la humanidad de parte de su historia y su conocimiento. Los pocos ejemplares que se salvaron no han permitido, de momento, ser descifrados, sujetos a un cinturón, una serie de cordeles con nudos permitían realizar rápidamente operaciones matemáticas, llevar una contabilidad e incluso, según los últimos estudios, recoger una narración. Queda claro que en su aspecto formal, el quipu no parece un libro, pero en sus características funcionales lo es plenamente. El aspecto formal podrá variar debido a cuestiones culturales, históricas, geográficas, etc., pero no por ello dejará de ser libro siempre que mantenga su función de contenedor de información.

Las series de tapices realizadas desde la época medieval proponen otra posibilidad al contarnos una historia mediante viñetas, al modo de los actuales cómics, pero no impresas y encuadernadas como ocurre en estos, sino colocados en los muros y en muchos casos con significados ocultos como en la serie de “La Dama y el Unicornio”, la cual para muchos está relacionada de forma alegórica con conocimientos alquímicos.

Un caso parecido pueden ser las colchas elaboradas mediante retacería, las almazuelas que tanto en África como en Europa o América recogen historias de sus dueños o de sus artífices, dejando patente la necesidad humana de fijar sus conocimientos para evitar su pérdida por la fragilidad de la memoria.

Tomemos ahora un ejemplo más popular aún, la forma de aprender a bordar ha consistido durante siglos en la realización, por parte del aprendiz, de lo que se ha conocido como “dechados”. En ellos, el aprendiz realizaba bajo la supervisión del maestro o maestra, una pequeña muestra de cada tipo de bordado, con ello obtenía además del aprendizaje y la ejercitación, un muestrario que le serviría en el futuro para recordar todo ello según lo necesitase. En otras palabras, era como aprender a leer y escribir en ese otro lenguaje, el bordado.

Otros múltiples ejemplos se podrían añadir a estos y cada uno de ellos añadiría matices interesantes, importantes, para entender la diversidad de la cultura humana, pero a la vez, para ver cómo existen principios comunes a pesar de las distancias espaciales o históricas, pues al fin y al cabo todos ellos han sido producidos por humanos en un afán de comunicar, de relacionarse con otros humanos y dejar constancia de su paso por la vida.

Sería prolijo el mencionar autores de “libros de artista” que se hayan servido del textil en la realización de sus obras. Si voy a hacer referencia a un caso con diez años de experiencia: “El Costurero de Aracne”, revista de colaboración especializada en escultura textil, en la cual hasta el momento han colaborado 99 artistas provenientes de disciplinas diversas, tanto textiles (tejido, bordado, cestería, tintado,…) como textuales (literatura o poesía), tanto físicas (pintura, escultura, fotografía,…), como efímeras (música). Punto de encuentro, excusa para conocer e intercambiar y es que textil tiene mucho que ver con texto.

Autor de la entrada: Ángel Sanz. Escuela de Arte de Granada


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